El marciano Sr. Dios Cojuelo se dedica a iluminar a todos los marcianos que van a los cines de Marte a apoltronarse en las butacas de barro. ―¡Alabada sea la cabeza linterna de Marte y su séquito de luciérnagas! ― Grita el marciano Sr. Dios Cojuelo a la puerta de todos los cines de Marte. Afortunadamente en Marte la población es muy culta y nadie va al cine a apoltronarse en las butacas de barro.
Sergio Algora, Marcianos. Ciclo, 2001

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